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Apuntes, escritos y ensayos científicos
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La vida del Honorable Henry Cavendish

Apuntes biográficos acerca del hombre que pesó el mundo

 

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  Inicio del artículo

  Introducción

  Principales descubrimientos

  Publicaciones

  Trabajos no publicados

Página 2

  Biografías de Cavendish

  Nacimiento

  Educación

  Convivencia con su padre

  Muerte de su padre

  Clapham Common

  Carácter de Cavendish

  Aspecto (retrato)

Página 3

  Misoginia

  Vida social

  Cenas en Royal Society Club

  ¿Sociedad Lunar?

  Biblioteca de Cavendish

  Dinero

  Opinión de G. Wilson

  Religión

  Muerte

  Bibliografía

 

 

 

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Una vez revisada muy someramente la vida científica de Cavendish, conviene exponer unas breves notas sobre la persona. Un estudio completo sobre la vida de Cavendish lo podemos encontrar en dos libros (en inglés) de Christa Jungnickel y Russell McCormmach, cuyas referencias completas aparecen en la bibliografía y que ya han sido mencionados en alguna ocasión. En cuanto a las notas biográficas que aparecen en este escrito en su mayor parte proceden del libro de George Wilson[1], The life of the honorable Henry Cavendish, including abstracts of his more important scientific papers and a critical inquiry into the claims of all the alleged discoverers of the composition of water (1851). Si observamos la fecha de edición del texto vemos que es cercano a los años en que Cavendish vivió (su muerte fue en 1810). Este texto se encuentra digitalizado en Internet y se puede consultar libremente en el sitio de The Internet Archive  (http://www.archive.org). En realidad el texto está más centrado en el análisis de la “polémica del agua” pues a la vida de Cavendish sólo le dedica 90 de las 478 páginas del libro. Además de la “polémica del agua” la razón de presentar una biografía por parte de Wilson fue que a mediados de siglo XIX no se habían realizado aún biografías de algunos eminentes científicos británicos. Solicitó los manuscritos de Cavendish a quien los guardaba en ese momento, Lord Burlington, que accedió a la petición de Wilson. Algunas de las historias que cuenta Wilson en su libro proceden de contemporáneos de Cavendish en la Royal Society o personas que fueron vecinas suyas. Jungnickel y McCormmach mencionan que al basarse en testimonios el libro podría contener cosas no ciertas del todo, además de que dichas historias sólo ilustran dos aspectos relevantes del carácter de Cavendish: su patológico miedo a relacionarse con las personas y su regularidad y planificación en las actividades diarias. Jungnickel y McCormmach también mencionan que Wilson había prometido a Lord Burlington que retrataría a Cavendish como un hombre ejemplar, pero la realidad es que no admiró lo que vio. George Wilson era un hombre profundamente religioso que trató de encontrar el coraje, la esperanza y la fe en el corazón de Cavendish pero en realidad encontró, según sus propias palabras,  “un hombre sin corazón”.

 

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  Henry Cavendish nació[2] el 10 de octubre de 1731 en Niza (Francia). Sus padres fueron lord Charles Cavendish, hijo del duque de Devonshire, y lady Anne Gray, cuarta hija del duque de Kent[3]. El motivo de nacer en Francia era la mala la salud de su madre. Por este motivo el matrimonio se encontraba disfrutando de un prolongado verano en las benéficas aguas de Niza. La madre de Cavendish murió sólo dos años más tarde, en septiembre de 1733, como consecuencia del parto su hermano Frederick[4]. Vemos pues que Cavendish procedía de una familia de alto linaje (se remontaba hasta ocho siglos atrás). Junto con Robert Boyle son los dos científicos de procedencia aristocrática más conocidos en Inglaterra.

Poco se sabe de su infancia. Lord Charles Cavendish educó a su hijo desde muy pequeño y a los 11 años, en 1742, lo ingresó en la escuela (seminario) del Dr. Newcome en Hackhey (municipio situado al noreste de Londres). Se trataba de una institución a la que asistían los hijos de la clase alta londinense. Allí estuvo hasta 1749 pero no se sabe de una manera exacta cuáles fueron sus estudios o progresos. De la institución en Hackhey se trasladó directamente a Cambridge donde se matriculó el 18 de diciembre de 1749. Permaneció en Cambridge hasta febrero de 1753, pero no se graduó. Fue admitido en el Peterhouse (el College más antiguo de la Universidad) al ser examinado y aprobar la admisión el 24 de noviembre de 1749. Los motivos de la no graduación de Cavendish no parecen claros. Asimov en su Enciclopedia biográfica de ciencia y tecnología dice que era incapaz de enfrentarse a los profesores en los exámenes de reglamento y durante el resto de su vida tuvo la misma dificultad de enfrentamiento con las personas. En su biografía G. Wilson menciona que tenía reparos a someterse a las rigurosas pruebas religiosas que se aplicaban por entonces en Cambridge y que eran obligatorias para obtener la graduación. Había por entonces una prueba que superar para obtener  la graduación o licenciatura en Artes, Derecho o Medicina que consistía en una declaración por parte del candidato de que es bona fides (de buena fe) miembro de la Iglesia de Inglaterra de acuerdo con lo establecido con la ley. Un candidato para un grado mayor, doctor en cualquiera de las facultades, debía someterse a una prueba más estricta que consistía en firmar el canon, los artículos y la liturgia de la Iglesia de Inglaterra. En cualquier caso, también es un hecho que su hermano Frederick, que también estuvo en Cambridge a partir de 1751, tampoco obtuvo titulación.

Una vez que Cavendish deja Cambridge, podemos dividir su vida en dos periodos. Primero por Europa de viaje y, a su regreso, comenzó el primer periodo enclaustrándose junto a su padre en la mansión familiar, nº 13 de Great Marlborough Street. Este periodo duró desde 1753 hasta 1783, año de la muerte de Lord Charles Cavendish. La historia personal de Cavendish está prácticamente en blanco en los primeros años de estancia en la mansión familiar.

Lord Charles Cavendish, padre de Henry, era un buen experimentador que llevó a cabo, ayudado por su hijo, experimentos sobre electricidad (apreciados por Benjamin Franklin) y química. Durante los treinta años que permaneció viviendo con su padre, Cavendish recibía un pequeño sueldo anual además de cinco chelines semanales para que se pagara las cenas en el Club de la Royal Society. Este era el dinero con el que Cavendish acudía a dichas cenas, ni un centavo más. Puede que esta circunstancia, el recibir una corta asignación anual, influyera en algunas peculiaridades del carácter de Cavendish así como en la forma posterior que tuvo de administrar la considerable fortuna que heredó a la muerte de su padre. No obstante parece que Cavendish ya era rico desde 1773 cuando recibió 300.000 libras de un tío suyo preocupado por la situación de pobreza en la que vivía su sobrino.

La poca información fidedigna y disponible de este periodo de convivencia con su padre es aquella proveniente de sus publicaciones (enumeradas anteriormente) o de su registro en las instituciones de las que formó parte. Se sabe que fue propuesto su ingreso en la Royal Society de Londres el 31 de enero de 1760, siendo elegido miembro el 1 de mayo de ese mismo año. También en 1760 fue elegido miembro de la Royal Society of Arts; en 1773 fue propuesto y elegido miembro de la Sociedad de Anticuarios así como fideicomisario del Museo Británico.

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Cuando Cavendish tenía cincuenta y dos años, el 28 de abril de 1783, su padre murió. En este momento se puede considerar que comenzó un segundo periodo en su vida que duró hasta su muerte en 1810. El comienzo de esta etapa no fue, no obstante, un momento concreto sino un periodo de tiempo desde 1782 a 1785. Durante este periodo realizó y publicó importantes experimentos sobre el aire, cambió de residencia al nº 34 de Church Row (Hampstead), afrontó la muerte de su padre y, finalmente adquirió su residencia final, el 18 de junio de 1785, en Clapham Common a unos 8 kilómetros del centro de Londres[5].

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En el patio de la nueva residencia construyó nuevos talleres y laboratorios y colocó un termómetro de construcción propia de tal tamaño que servía de guía desde lejos para saber dónde se encontraba la casa. No se sabe cuál era el líquido que contenía dicho termómetro pero era mucho más preciso que los termómetros de la época. Sólo una pequeña parte del chalet fue dedicada a la comodidad personal. En los pisos superiores se construyó un observatorio astronómico y en el jardín de la casa había un gran árbol en el que hizo construir una plataforma a la que ocasionalmente subía para realizar observaciones astronómicas y meteorológicas.

En su nueva residencia Cavendish llevó una vida modesta y reservada. No fue hasta 1800 cuando fue elegido, en primer lugar titular (10 de febrero), y después gerente (1 de mayo) de la Royal Institution; además, en 1803 fue elegido miembro honorífico (foreing associate) del Instituto de Francia. Lo más llamativo del carácter de Cavendish fue su amor a la soledad y sus reticencias a relacionarse con sus compañeros. De Cavendish indicó Lord Henry Brougham[6]: probablemente, lord Cavendish dijo menos palabras en toda su vida que cualquiera que hubiera vivido cuatro veces más, sin exceptuar a los monjes trapenses”. Muchos de sus conocidos dijeron que Cavendish era uno de los seres más solitarios. De hecho apenas se relacionaba con nadie, ni siquiera con sus criados.

G. Wilson recoge en su biografía los testimonios o anécdotas de algunas personas que estuvieron con Cavendish en algún momento como John PlayFair, Thomas Thomson, Humphry Davy, Lord Brougham (mencionado anteriormente), W. H. Pepys y W. H. Wollaston. De todos estos testimonios podemos extraer, aparte de la admiración que todos muestran por el científico, que la timidez de Cavendish lindaba con la enfermedad. Hablaba muy rara vez, con grandes dificultades y con una voz aguda y estridente, además, no aceptaba bien los halagos, que recibía de mala gana y con la mirada baja. Todo esto tenía como consecuencia el que no entrara en sociedad salvo en un ocasional bautizo, las reuniones de la Royal Society, las cenas semanales en dicha institución y alguna asistencia a las conversaciones semanales entre hombres dedicados a la ciencia en la casa de Sir Joseph Banks. La manera de poder hablar con Cavendish era no dirigirse directamente a él sino al espacio vacío que hubiera a su lado, así es probable que respondiera aunque con un susurro y sin dirigirse a nadie en concreto.

Por otra parte, y pese a su fortuna, Cavendish tenía un aspecto peculiar pues siempre vestía igual, con una casaca de terciopelo descolorido, un chaleco, unas ajadas calzas violeta, una camisa de cuello alto y volantes en los puños y un sobrero de tres picos. Era un traje pasado de moda, propio de los caballeros de hacía cincuenta años[7]. Pese a lo que pudiera parecer cuando se realiza una búsqueda por Internet[8], no existe retrato alguno de Cavendish lo cual es, en cierto modo, lógico y coherente con su personalidad. Parece que se había intentado tener un retrato suyo para la sala de reuniones de la Royal Society pero su negativa fue tajante. Sólo existe un dibujo, que representa a Cavendish de perfil y de cuerpo entero, que fue descubierto por Charles Tomlinson en una sala del Museo Británico.

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Una copia de este dibujo apareció en el frontispicio del libro de G. Wilson donde también se recoge la singular historia del mismo de acuerdo con lo narrado por Sir John Barrow, protagonista directo de la misma. William Alexander, un dibujante de la embajada china, pidió a Barrow que consultara a Joseph Banks si sería posible hacer un retrato de cuerpo entero de Cavendish. Banks le respondió que seguramente la negativa sería tajante pues él mismo ya se lo había pedido antes. Barrow y Alexander idearon entonces subterfugio para retratar a Cavendish sin que él lo supiera: lo invitaron a una cena en el Club de la Royal Society, donde Cavendish acudía a cenar una vez por semana. Alexander se sentó en un extremo de la mesa, cerca de la percha donde invariablemente Cavendish colgaba su chaleco y su característico sombrero de tres picos para, así, poder dibujarlos sin que su dueño se percatara[9]. A continuación esbozó el perfil de Cavendish que más tarde insertaría entre el sombrero y el abrigo acabando el retrato. Evidentemente Cavendish no fue informado de la existencia del retrato que, según los que lo vieron, representaba fielmente su perfil y su típica postura al andar. Fue depositado por Alexander en el Museo Británico donde Tomlinson lo encontró y se lo mostró a Wilson quien, finalmente, lo recogió en su libro.

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Notas


[1] George Wilson (1818-1859) fue profesor de Tecnología en la Universidad de Edimburgo y el primer director del Museo Industrial de Escocia. Publico numerosos libros y artículos sobre historia de la ciencia. (Volver al texto)

[2] En la fecha hay discrepancia según la fuente. El 10 de octubre es la fecha más repetida, sin embargo Jungnickel y McCormmach mencionan el 31 de octubre. (Volver al texto)

[3] Se casaron el 9 de enero de 1727. Lady Anne Grey nació en abril de 1708 y Lord Charles Cavendish en marzo de 1704. (Volver al texto)

[4] Frederick fue muy diferente a Henry, tanto en carácter como en gustos. Ya de mayores raramente se reunieron los dos hermanos aunque estuvieron sinceramente relacionados el uno con el otro. (Volver al texto)

[5] La casa donde vivió con su padre fue arrendada. (Volver al texto)

[6] Citado por Jungnickel y McCormmach y por M. Lozano Leyva. (Volver al texto)

[7] Humphry Davy en su descripción de Cavendish: “Llevaba el traje de nuestros abuelos”. (Volver al texto)

[8] Incluso a fecha de hoy, agosto de 2009, en Wikimedia Commons (http://commons.wikimedia.org) se recoge, sin dar dato alguno sobre la fuente, es más, sin dar dato alguno, un supuesto retrato de Henry Cavendish que no parece tal, de acuerdo con la bibliografía consultada para la elaboración de estas notas biográficas.  (Volver al texto)

[9] Quienes conocían a Cavendish podrían estar seguros de cuáles iban a ser sus movimientos. Como nos describe Wilson, Cavendish siempre hacía lo mismo, siempre vestía igual, sus sastres sabían el día que aparecería para encargar el mismo traje con la misma exactitud con la que se predice el paso de un cometa, siempre colocaba el sombrero de tres picos en la misma clavija y siempre dejaba el bastón en la misma postura cuando acudía a sus cenas en la Royal Society.  (Volver al texto)

 

 

 

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