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Apuntes, escritos y ensayos científicos
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La vida del Honorable Henry Cavendish

Apuntes biográficos acerca del hombre que pesó el mundo

 

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  Inicio del artículo

  Introducción

  Principales descubrimientos

  Publicaciones

  Trabajos no publicados

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  Biografías de Cavendish

  Nacimiento

  Educación

  Convivencia con su padre

  Muerte de su padre

  Clapham Common

  Carácter de Cavendish

  Aspecto (retrato)

Página 3

  Misoginia

  Vida social

  Cenas en Royal Society Club

  ¿Sociedad Lunar?

  Biblioteca de Cavendish

  Dinero

  Opinión de G. Wilson

  Religión

  Muerte

  Bibliografía

 

 

 

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Cavendish fue, por tanto, un misántropo[1] y más aún, un misógino, aunque pudiera ser, en realidad, que su gran timidez le hiciera tener un gran miedo a las mujeres. Los testimonios recogidos muestran que Cavendish nunca podía ver a una mujer del servicio. Si una desafortunada doncella se mostraba ante él, era despedida de inmediato. Cuando ordenaba su cena diaria[2] dejaba una nota manuscrita para que fuera servida a una determinada hora en la mesa por el ama de llaves. Esta era la forma más habitual de comunicarse con el servicio. Además, hizo construir en su mansión una puerta por la que solamente podía pasar él, evitando así encontrarse con alguien. Otra anécdota nos muestra a Cavendish paseando con metódica precisión siempre a una misma hora del día por el barrio de Clapham. Dos señoras observaron precisamente este método de Cavendish, la puntualidad de sus paseos, hasta que descubrió que estaba siendo observado. Nunca más apareció por ese camino y sus paseos futuros los realizaba de noche. Otra muestra de la misoginia de Cavendish ocurrió en una reunión en el Club de la Royal Society. En dicha reunión algunos asistentes observaron desde la ventana una chica muy bonita que paseaba por la calle. Cavendish se acercó a la ventana pensando que los asistentes observaban la Luna y cuando descubrió la realidad se alejó mostrando una gran repugnancia.

Se pueden encontrar, no obstante, testimonios que muestran una cierta vida social y amable de Cavendish. Con su hermano parece que existía un verdadero afecto aunque se reunieron en contadas ocasiones. Lo mismo ocurría con su principal heredero, George Cavendish, a quien veía solamente durante unos minutos al año. Quizás las personas más cercanas a Cavendish fueron Charles Blagden, Joseph Banks, Humphry Davy y el reverendo John Michell. Charles Blagden fue su asistente en el laboratorio entre 1782 y 1789, compartió con Cavendish la llamada “controversia del agua” consistente en la disputa con James Watt y con Antoine Lavoisier por la prioridad en la síntesis del agua a partir de sus elementos. Después de 1789 se fueron distanciando. Sir Joshep Banks tal vez le conoció más íntimamente como resultado de la asistencia de Cavendish a algunas de las reuniones científicas que organizaba Banks. Humphry Davy estaba en deuda con Cavendish pues le facilitó algunos trozos de platino además de de firmar un cheque en nombre de Davy de 500 libras para sus experimentos electroquímicos. No obstante y aunque lo intentó, Davy no consiguió una opinión por parte de Cavendish de sus experimentos de electroquímica. El reverendo John Michell, que diseñó el aparato con el que, en una forma modificada, Cavendish determinó la densidad de la Tierra, también parece que fue un buen amigo a tenor de lo que se refleja en la correspondencia entre ambos.

El evento social al que Cavendish no faltaba prácticamente nunca era la cena semanal en el Royal Society Club. En los anales de estas reuniones podemos ver que en noviembre de 1757 el presidente del Club propuso la admisión en el mismo de Henry Cavendish. La propuesta se hizo en una cena donde estaba presente su padre, también miembro del Club y que, probablemente, se encontraba sentado al lado del presidente. En su participación en dichas cenas Cavendish fue el más constante y regular de todos los miembros del Club y aunque al principio parece que se limitó a realizar dos cenas al mes, en el transcurso de diez años su presencia se fue incrementando hasta que prácticamente acudía todas las semanas del año. Desde 1770 en adelante, durante cuarenta años, su aparición no fue inferior a 44 asistencias al año, soliendo ser de unas 50. En 1784 asistió las 53 semanas del año. Durante los meses en que la mayoría de miembros se encontraban de vacaciones y en el Club sólo aparecían no más de dos miembros, uno de ellos seguro que era Cavendish. El último año completo de su vida, 1809, asistió 51 veces. Estos datos muestran al menos dos cosas, que Cavendish no se movió lejos de Londres en los últimos cuarenta años de su vida y que tuvo una buena salud al asistir de manera tan regular. También parece que en estas reuniones Cavendish superaba algo su timidez. Por ejemplo, era costumbre entre los miembros del Club que querían presentar algún candidato a pertenecer al mismo, que aparecieran varias veces por el Club con el invitado como visitante. Cavendish también participó de esta costumbre, acudiendo a cenar con amigos suyos, como el reverendo John Michell, que desde 1767 acudió de vez en cuando como invitado suyo.

En algunas reseñas biográficas acerca de Cavendish se puede leer que perteneció a la Sociedad Lunar de Birmingham, un grupo de amigos científicos como Joseph Priestley, James Watt o Erasmus Darwin, llamados entre ellos los lunáticos, pues se reunían cada mes con la Luna llena para charlar sobre ciencia y tecnología. No parece que sea esto cierto más allá de que Cavendish conocía a algunos de sus miembros[3], como a Watt, al reverendo Michell y a Priestley, descubridor del oxígeno, que también investigaba sobre los gases que componen el agua y el aire. Con Watt incluso se reunió en alguna ocasión en Birmingham, pero el interés de Cavendish en la reunión era más por el conocimiento de la máquina de vapor de Watt que la mencionada “controversia del agua”.

Otra muestra desinteresada de Cavendish fue su biblioteca con importantes y escogidos libros sobre ciencia. La biblioteca estaba situada en su casa de Bedford[4] Square, que puso a disposición de cualquier persona que tuviera interés, como si fuera una institución pública. La política oficial de la biblioteca era “poner todas las posibilidades que tenía para promover la ciencia”. Para ello hizo accesible su biblioteca en todas las estaciones del año, aunque eso no quería decir que Cavendish estuviera también igual de accesible. No quería que la gente se quedase a leer en su biblioteca sino que tomara prestados los libros que desease y se los llevase por un tiempo limitado; incluso en ocasiones los libros eran directamente enviados a los prestatarios. A pesar de la reputación de meticuloso y ordenado que tenía Cavendish, parece que el orden de los libros en la biblioteca no era el adecuado, por lo que contrató a un bibliotecario alemán que, además de atender al público reservando la privacidad de Cavendish, catalogó tanto los libros de su padre como los suyos. Jungnickel y McCormmach estiman catalogados en la biblioteca alrededor de 9000 títulos y de 12000 volúmenes[5]. El propio Cavendish puso de su parte para preservar el sistema que su bibliotecario había establecido firmando como cualquiera cuando tomaba un libro prestado.

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Con el dinero Cavendish también mostraba poco interés. A su muerte no solo dejó la fortuna familiar intacta sino considerablemente engrosada. Sólo gastaba o invertía con largueza en libros y en todo aquello que la labor científica requería; en este sentido, la ayuda desinteresada que prestó a Davy no fue la única. Cuando se le solicitaba una suscripción para alguna cuestión de caridad o beneficencia, tenía por costumbre mirar la lista para ver la mayor suscripción individual y, a continuación, sacar la chequera y escribir en un cheque un importe igual al valor mayor, ni más ni menos. También fue generoso con su bibliotecario, según nos cuenta G. Wilson en el texto de referencia de estas notas biográficas. Este bibliotecario alemán vivió en la casa de Cavendish mientras trabajó para él, fue un largo periodo de tiempo aunque tuvo finalmente que dejar su puesto para regresar a su país. Un día, mientras Cavendish cenaba en el Club de la Royal Society, se enteró que su bibliotecario tenía mala salud. Cavendish se preocupó al oírlo y se propuso entregarle una más que suficiente renta anual vitalicia de 1000 libras.

Asimismo es conocido el trato que tenía con los banqueros, alarmados con la enorme cantidad de dinero que Cavendish tenía acumulada y que no invertía de manera alguna. Un comisionado del banco decidió esperar un día a que Cavendish regresara a su casa para proponerle que invirtiera. Cuando el sirviente anunció a Cavendish la presencia del banquero éste pudo ver la gran agitación que supuso para Cavendish, que espetaba “¿A qué viene aquí? ¿Qué quiere de mí?” Una vez que el banquero le describió la situación y su proposición, Cavendish le respondió “Si el dinero es un problema para usted me lo llevaré del banco, no venga aquí a molestarme”. El banquero insistió, le dijo que para él el dinero no era un problema pero que había pensado que podría invertir alguna cantidad. Cavendish le preguntó la cantidad a invertir y el banquero le dijo que cuarenta mil libras[6]. Cavendish le respondió “¡Hágalo! Hágalo y no venga aquí a molestarme o me llevaré el dinero”.

Finalmente, como muestra del desinterés que Cavendish mostraba por el dinero, se cuenta otra anécdota respecto de su inusitada asistencia a un bautizo. En el momento en el que se acostumbra a hacer un regalo sacó un puñado de guineas de su bolsillo que depositó en la correspondiente bolsa petitoria ante el asombro de los asistentes por tamaña fortuna.

El común de los mortales tiene interés en desarrollar las emociones, el afecto, la fantasía o la imaginación, pero parece que a estos aspectos Cavendish era indiferente. Las únicas cuestiones en las que parecía tener algún interés eran las científicas, hacia ellas estaban dirigidos sus sentidos y emociones. En opinión de G. Wilson, en lo relativo a la moral o por sus acciones desde el punto de vista de la bondad o la malicia, el carácter de Cavendish está en blanco y sólo puede ser descrito en base a inexistencias…, de amor, de odio, de esperanza o de miedo.

No amó; no odió; no albergo esperanza de ningún tipo; no tuvo miedos; no veneró nada ni a nadie. Se aparto de los demás y, aparentemente, de Dios. No había nada apasionado, entusiasta, heroico o caballeroso en su naturaleza, y tampoco había nada mezquino, sórdido o innoble. Carecía prácticamente de pasiones. Todo aquello que para comprender precisaba otra cosa que no fuera el puro intelecto, o exigiera el ejercicio de la fantasía, la imaginación, el afecto o la fe, le resultaba desagradable a Cavendish. Todo lo que descubro al leer sus diarios es una mente puramente intelectual, unos ojos maravillosamente agudos que observan y un par de manos muy diestras que experimentan o toman notas. Su cerebro parece haber sido una maquina de calcular; sus ojos, puros instrumentos de visión, no fuentes de lagrimas; sus manos instrumentos para la manipulación que jamás temblaron de emoción, ni se juntaron para adorar, dar gracias o desesperarse; su corazón no fue más que un órgano anatómico, necesario para la circulación de la sangre…

Cavendish no se sentía por encima de los demás con un espíritu orgulloso o altanero, negándose a considerarlos sus semejantes. Se sentía separado de ellos por un enorme abismo que ni él ni ellos podían cruzar, y a través del cual de nada servía tender manos o intercambiar saludos. Una sensación de estar aislado de sus semejantes le hacía evitar su compañía y su presencia, pero lo hacía consciente de que era una enfermedad, no jactándose de ser alguien superior. Era como un sordomudo que se sentía aparte de los demás, y cuyas expresiones y gestos muestran que esa gente está diciendo algo y escuchando música y palabras elocuentes, que él es incapaz de producir ni recibir. Sabiamente, por tanto, se mantuvo apartado, se despidió del mundo y se impuso los votos del Anacoreta Científico, y, al igual que los monjes de antaño, se encerró en su celda. Era un reino suficiente para él, y desde su estrecha ventana veía toda la parte del Universo que le interesaba. Era también un trono, desde el que dispensaba regios obsequios a sus semejantes. Fue uno de esos benefactores de su raza que jamás recibieron gratitud, y sirvió y enseño con paciencia a la humanidad, mientras ésta se apartaba de su frialdad o se burlaba de sus rarezas…No fue Poeta, ni Sacerdote, ni Profeta, sino simplemente una Inteligencia fría y lucida que emitía una pura luz blanca, que iluminaba todo lo que tocaba, pero sin calentar nada: una Estrella de segunda, sino de primera magnitud, en el Firmamento Intelectual”.

George Wilson, The life of the honorable Henry Cavendish, págs. 185-186, (1851).

Cavendish fue consecuente con su personalidad en todos los aspectos, incluido el religioso. En realidad poco se puede conocer sobre sus creencias religiosas reales dado su mutismo característico, pero hay una serie de hechos que avalan que Cavendish no comulgaba con la Iglesia. Según G. Wilson[7], [Cavendish por sí mismo] se separó de sus prójimos y, aparentemente, de Dios. Recordemos en primer lugar que Cavendish no se graduó en Cambridge dadas sus reticencias a las pruebas religiosas que debía acatar. Por otra parte no se le recuerda asistencia alguna a celebraciones religiosas (salvo aquel ocasional bautizo) pues para Cavendish todos los días eran iguales, no existían los domingos. Incluso cuando llegó la hora de la muerte Cavendish fue consecuente con su carácter y demostró que no le interesaba dar a conocer a nadie las inquietudes que en general creemos propias del momento.

Existen hasta cuatro versiones que relatan la muerte de Cavendish, todas están recogidas en la biografía de Cavendish de G. Wilson.

La primera versión es del Dr. T. Thomson. Cuando Cavendish percibió la muerte dio instrucciones a su mayordomo de dejarlo solo, que no volviera hasta que hubiera pasado un cierto tiempo. Era consciente que durante ese tiempo ya no seguiría vivo. Preocupado por el estado de su señor, su mayordomo abrió la puerta antes de tiempo y se acercó a la cama para ver al moribundo que, aún consciente, se ofendió de su presencia y le ordenó disgustadamente que se fuera de la habitación y que no volviera hasta transcurrido el tiempo especificado. Transcurrido dicho tiempo volvió y se encontró a Cavendish muerto.

La segunda versión es de Humphry Davy según le contó un empleado de Cavendish, fabricante de instrumentos. Murió de la forma más tranquila. Cavendish en su lecho pidió un vaso de agua y le dijo a su cuidador que deseaba estar a solas. Intranquilo su cuidador se retiró a una parte lejana de la habitación. Cavendish bebió parte del agua, se dio media vuelta y en poco tiempo expiró, sin decir palabra o sonido alguno, como si estuviera dormido.

La tercera versión, una más completa descripción de la escena, es la que da H. Lawson. Lozano Leyva también la recoge en su libro, aunque algo modificada al final. Cavendish regresaba una noche de la Royal Society y pasó en silencio, como de costumbre, a su estudio. Su mayordomo observó sangre en sus ropas pero no se atrevió a preguntar. Permaneció enfermo durante dos o tres días, y en su último día sonó la campana más temprano de lo habitual, y cuando apareció el sirviente le llamó para que se acercara a la cabecera de la cama y le dijo:

-Atiende bien a lo que te voy a decir, voy a morir. Cuando esté muerto, no antes, le das la noticia a lord George Cavendish. ¡Vete!

El sirviente obedeció. Una media hora más tarde sonó de nuevo la campana, Cavendish le dijo a su sirviente que se volviera a acercar a la cabecera y que le volviera a repetir las instrucciones que le había dado. Cuando éste hubo repetido dichas instrucciones dijo:

-Bien, dame el agua de lavanda y vete.

El sirviente obedeció de nuevo y en una media hora, tras no haber recibido más llamadas volvió a la habitación y encontró a su amo muerto.

La cuarta versión sí que difiere de las anteriores y parece la más probable. Se trata de la versión ofrecida por John Barrow bastante después de la muerte de Cavendish, en 1849. Barrow se basa en lo que le comunicó Sir Everard Home, anatomista y cirujano del hospital St. George de Londres. Es curioso que Jungnickel y McCormmach recojan esta versión en su biografía de Cavendish como aquella que está más en desacuerdo con las demás y que éstas últimas no sean recogidas en su libro. No obstante mencionan que es la más probable. En esta versión Cavendish ordenó a su sirviente que no se acercase a él hasta la noche, que no deseaba ser molestado por nadie. El sirviente, preocupado por el estado de Cavendish, llamó a Sir Everard quién se apresuró en acudir a Clapham Common. Encontró a Cavendish en la cama, muy agotado y aparentemente moribundo. Cuando Cavendish lo vio mostró su sorpresa al verlo; le dijo que no podía serle de ninguna utilidad pues estaba cercano a la muerte; culpó a su sirviente por haberlo traído desde la ciudad, que a los ochenta años de edad pensaba que cualquier prolongación de la vida era prolongar sus miserias. Everard insistió en permanecer con él durante la noche; Cavendish se mantuvo tranquilo, y poco después de amanecer murió.

Jungnickel y McCormmach consideran que es la versión más probable por las anotaciones en el diario de Blagden en esos días y por el principal heredero, Lord George Cavendish, que pagó los honorarios. No obstante, lo esencial de todas estas versiones es que Cavendish intuyó que la hora final llegaba y deseó no ser molestado en esos momentos.

 

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[1] El neurólogo Oliver Sacks especula con que Cavendish podría padecer lo que hoy se conoce como síndrome de Asperger. Se trata de una parte del espectro de trastornos autísticos. Una de sus manifestaciones es la gran dificultad que muestra quien lo padece para la interacción social. (Volver al texto)

[2] La pierna de cordero asada era su cena favorita. (Volver al texto)

[3] Birmingham no está precisamente cerca del lugar de residencia de Cavendish. (Volver al texto)

[4] Sobre la ubicación de la biblioteca también hay otras fuentes que la sitúan en la calle Dean de Londres. Según Jungnickel y McCormmach no parece probable que sea así. La discrepancia parece que surge porque Cavendish no deseaba vivir cerca de la biblioteca con objeto de no ser molestado por los lectores, pero la realidad es que viviendo en Clapham Common ya estaba lo suficientemente alejado. La biblioteca estaba situada en el nº 11 de Bedford Square, justo al lado del museo Británico. La propiedad fue adquirida en 1786. (Volver al texto)

[5] El catálogo deja de tener nuevas entradas alrededor de 1790, cuando su bibliotecario dejó el puesto, aunque Cavendish continuó comprando libros después de esta fecha. (Volver al texto)

[6] La anécdota, como otras que se cuentan aquí, es la versión de  W. H. Pepys recogida en la biografía de G. Wilson. Según dicha versión cuarenta mil libras era la mitad de la cantidad de dinero que Cavendish tenía en dicho banco. (Volver al texto)

[7] G. Wilson fue, como ya se ha mencionado en alguna ocasión, un hombre profundamente religioso. Por este motivo he preferido decir que Cavendish se alejó de la Iglesia en vez de se alejó de Dios ya que las razones que da Wilson para afirmar esto último muestran, desde mi  perspectiva, lo primero. (Volver al texto)

 

 

Bibliografía consultada

 

Autores:

 

Asimov, I., Enciclopedia Biográfica de Ciencia y Tecnología, vol. 1. Alianza Editorial (1987).

 

Asimov, I., Introducción a la Ciencia. Ed. Orbis (1986).

 

Cavendish, H.; Maxwell, J. C., ed.; Larmor, J., ed.; Thorpe, T. E., ed. The scientific papers of the Honourable Henry Cavendish, vol 2. Cambridge University Press (1921). Texto digitalizado por Google Libros (http://books.google.es/books)

 

Gamow, G., Biografía de la Física. Ed. Salvat (1971).

 

Geikie, A., Annals of the Royal Society Club: the record of a London dining-club in the eighteenth & nineteenth centuries. Macmillan and Co. (1917). Texto digitalizado por Internet Archive (http://www.archive.org).

 

Jungnickel, Ch. y McCormmach, R., Cavendish, The Experimental Life. Bucknell University Press (1999). Texto digitalizado por Google Libros (http://books.google.es/books).

 

Jungnickel, Ch. y McCormmach, R., Cavendish. DIANE Publishing (1996). Texto digitalizado por Google Libros (http://books.google.es/books).

 

Lozano Leyva, M., De Arquímedes a Einstein. Ed. Debate (2005).

 

Moreno González, A., “Pesar” la Tierra: Test Newtoniano y Origen de un Anacronismo. Revista Enseñanza de las Ciencias, 2000, 18 (2), 319-332.

 

Valera Candel, M., Proyección Internacional de la Ciencia Ilustrada Española. Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones (2006).

 

Wilson, G., The life of the Honorable Henry Cavendish. Printed for the Cavendish Society, Londres (1851). Texto digitalizado por Internet Archive (http://www.archive.org).

 

 

Sitios Web

 

Classic Encyclopedia, Basada en la 11ª Ed. de la Enciclopedia Británica (pub. 1911), (http://www.1911encyclopedia.org). Consulta realizada el 07/08/2009:

                        - Henry Cavendish [http://www.1911encyclopedia.org/Henry_Cavendish]

 

Family History, Free Family History, Family Tree, and Genealogy (http://www.familysearch.org). Consulta realizada el 07/08/2009:

                        - Henry Cavendish

 

Wikipedia, la enciclopedia libre (http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada). Consultas realizadas el 07/08/2009:

                        - Flogisto [http://es.wikipedia.org/wiki/Flogisto]

                        - Henry Cavendish [http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Cavendish]

                        - Medalla Copley [http://es.wikipedia.org/wiki/Medalla_Copley]

                        - Mendoza y Ríos [http://es.wikipedia.org/wiki/Josef_de_Mendoza_y_Ríos]

 

Wikipedia, the free enciclopedia, (http://en.wikipedia.org/wiki/Main_Page). Consultas realizadas el 07/08/2009:

                        - Asperger Syndrome [http://en.wikipedia.org/wiki/Asperger_syndrome]

                        - Bedford Square [http://en.wikipedia.org/wiki/Bedford_Square]

                        - Cavendish Laboratory [http://en.wikipedia.org/wiki/Cavendish_Laboratory]

                        - Charles Blagden [http://en.wikipedia.org/wiki/Charles_Blagden]

                        - George Wilson [http://en.wikipedia.org/wiki/George_Wilson_(chemist)]

                        - Henry Cavendish [http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_Cavendish]

                        - James Clerk Maxwell [http://en.wikipedia.org/wiki/James_Clerk_Maxwell]

                        - Lunar Society [http://en.wikipedia.org/wiki/Lunar_Society]

  

 

 

Este artículo se finalizó el 15 de agosto de 2009

en Villanueva del Arzobispo, Jaén (España)

Autor: Felipe Moreno Romero

fresenius1@gmail.com

http://www.escritoscientificos.es

 

 

 

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