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Fritz haber - Biografía

El ascenso (1892-1906)

 

Una vez finalizados sus estudios universitarios, trabajó voluntariamente en el negocio de su padre[1], sin embargo falló en el intento y se dio cuenta de que prefería la química[2]. Siegfried deseaba que continuara con la tradición familiar, tal vez porque necesitaba la seguridad en uno mismo que aporta el hecho de que un hijo siga los pasos de su padre. Pero Fritz tenía su propia inclinación (la ciencia) y su propia distracción: la literatura[3]. Así, con respecto a su inclinación, por entonces trabajó temporalmente en el Instituto de Tecnología en Zurich bajo la tutela de Georg Lunge. Finalmente, se decidió por una carrera científica y trabajó durante un año y medio con Ludwig Knorr en Jena, publicando con él un trabajo sobre el ester del ácido succínico[4].

Cuando se encontraba en Jena se decidió por su conversión al cristianismo pues en 1892, con veinticuatro años de edad, Haber fue bautizado en la Iglesia Evangélica de San Miguel, en Jena, para consternación de su padre[5]. Las razones de esta conversión nos la da Fritz Stern en “El mundo alemán de Einstein”:

 

No he encontrado pruebas de que la conversión de Haber marcara un gran momento espiritual o intelectual. Sabía que la conversión traía aparejadas recompensas prácticas en forma de una mayor aceptación social. (...) igual que otros conversos, conservó la conciencia del distanciamiento histórico de los judíos, su orgullo afligido por el sufrimiento colectivo y los logros. La mayoría de sus amigos fueron judíos o de ascendencia judía.

La conversión de Haber agudizó el conflicto con su padre que, aunque era un hombre práctico, no había dado este paso; su propio hermano sí. Tampoco lo había dado el mejor amigo de Haber en años posteriores, Willstätter, criado en circunstancias similares; de hecho, tenía una opinión muy distinta de la conversión (...).

Un joven ambicioso, de veinticuatro años de edad, que se había propuesto seguir una carrera académica debía de conocer las ventajas prácticas de la conversión (los judíos tenían acceso a los cargos académicos inferiores, pero casi ninguno al nivel de catedrático; los cristianos de origen judío –y casi nunca se olvidaba el origen– lo tenían un poco más fácil; lo mismo se aplicaba a otros puestos)[6].

 

En estos primeros años de la década de 1890 no tenía todavía seguro si dedicarse a la química o a la física. En 1894 le vemos trabajando como asistente del Profesor de Tecnología Química en Karlsruhe, Hans Bunte[7]. En 1896 se habilitó para Privatdozent de química técnica en Karlsruhe donde fue nombrado profesor supernumerario[8]. La tesis que permitió dicha habilitación versaba sobre estudios experimentales de la descomposición y combustión de hidrocarburos[9]. En otra fuente podemos leer que también fue profesor de química orgánica en Karlsruhe[10].

En 1898, Haber pronunció una conferencia en la Sociedad Electroquímica alemana –la predecesora de la sociedad Bunsen– que, por la intensidad y amplitud, impresionó a unos y exasperó a otros; fue todo menos un debut corriente ante sus iguales. La reunión estaba presidida por el célebre Friedrich Wilhelm Ostwald (...). Más tarde, durante ese mismo año, Haber se incorporó al Karlsruhe Polytechnikum, o Instituto Politécnico, como profesor asociado[11]. También en 1898 Haber publicó un texto sobre electroquímica: “Grundiss der technischen Elektrochemie anf theoretischer Grundlage” (Munich, 1898)[12]. Está basado en las conferencias que impartió en Karlsruhe. En su prólogo ya manifestó su intención de relacionar la investigación química con los procesos industriales. En este mismo año explicó el proceso de reducción del nitrobenceno en el cátodo, explicación que se convirtió en el modelo para otros procesos similares de reducción. Los estudios electroquímicos continuaron durante los siguientes diez años, destacando, entre otros, su trabajo sobre la electrólisis de las sales sólidas; el establecimiento del equilibro quinona-hidroquinona en el cátodo, que supuso el fundamento del electrodo de Biilmann para la determinación de la acidez de un líquido[13]; también inventó, en colaboración con Cremer, un electrodo de vidrio[14]; por último mencionar que también realizó las primeras investigaciones experimentales de la diferencias de potencial que hay entre los electrólitos sólidos y sus soluciones acuosas[15].

Pero sus estudios químicos hasta  alrededor de 1910 no se limitaron a la electroquímica. Así, también estudió la pérdida de energía en los motores de vapor, las turbinas y los motores de combustión. También estudió las llamas, realizando estudios fundamentales de la llama del mechero Bunsen que permitieron establecer un método químico para la determinación de las temperaturas en la llama[15]. Asimismo, estudió la influencia que ejercen las corrientes de los tranvías en las tuberías de hierro del suelo[16]. Y también, muy a principios de 1900, Haber investigó la posibilidad de combinar nitrógeno e hidrógeno sometiéndolos a presión para formar amoniaco, usando hierro como catalizador. El amoniaco podía convertirse entonces fácilmente en fertilizante o explosivo[17]. Estos estudios de las reacciones gaseosas a alta presión y alta temperatura fueron los que le dieron mas fama. Se prolongaron durante 13 años y desembocaron, como veremos más adelante, en el procedimiento de Haber-Bosch para la síntesis del amoniaco.

En septiembre de 1902 viajó a Estados Unidos. En este viaje la Sociedad Alemana de Electroquímica le nombró delegado en una convención celebrada en Estados Unidos y le encargó evaluar el estado de la formación en química en Norteamérica. Dotado con una beca de la sociedad y una subvención personal de dos mil marcos que le otorgó el célebre Jacobus van’t Hoff[18]. A su regreso de Estados Unidos, Haber se enfrentó a nuevas frustraciones por su lento ascenso. El siguiente paso era una cátedra a tiempo completo; sus esperanzas de obtenerla en Viena se truncaron cuando informó a su principal valedor de que era un «judío bautizado». A un colega en Frankfurt le escribió: «Me resulta muy difícil obtener una plaza en algún sitio. La religión y –aunque no resulte modesto decirlo– los éxitos me obstaculizan el camino por igual. No quieren a judíos o judíos bautizados en puestos importantes»[19].

En 1905 publicó una obra importante sobre gases (“Thermodynamik technischer Gasreaktionen”). El año 1906 también fue importante, publicó “Experimentaluntersachungen ubre Zersetzung und Verbrennug von Kohlenwarsertoffen” (Munich, 1906)[20] y fue nombrado catedrático a tiempo completo en Karlsruhe, de modo que consiguió esta meta académica a los treinta y ocho años de edad[21]. Además, ese mismo año también fue nombrado director del Instituto de Química, Física y Electroquímica de la Escuela Superior Técnica[22]. En este Instituto, siendo profesor de Electroquímica (...), junto a Robert le Rossignol, logró sintetizar amoniaco en 1908[23].



[1] Nobel e-Museum. (2002).

[2] Asimov, I. (1987), Vol 3, p. 767.

[3] Stern, F. (2003), p. 85.

[4] Nobel e-Museum. (2002).

[5] Stern, F. (2003), p. 85.

[6] Ibídem, pp. 86-87.

[7] Nobel e-Museum. (2002).

[8] Espasa Calpe (Ed.). (1924), Vol 27, p. 443.

[9] Nobel e-Museum. (2002).

[10] Bensaude-Vincent, B. y Stengers, I. (1997), p. 150.

[11] Stern, F. (2003), pp. 88.

[12] Espasa Calpe (Ed.). (1924), Vol 27, p. 443.

[13] El electrodo de quinidrona (basado en la reacción redox hidroquinona/quinona) puede utilizarse con disolventes no acuosos. [Miall. (1989), p. 230]

[14] En 1909 Haber inventó un electrodo de cristal del tipo que ahora se usa corrientemente para medir la acidez de una solución detectando el potencial eléctrico producido a través de una pieza de cristal fino. Este es el método más común y conveniente para rápidas medias de lo que Sörensen aquel mismo año empezó a llamar pH. [Asimov, I. (1987), Vol 3, p. 767]

[15] Nobel e-Museum. (2002).

[16] Espasa Calpe (Ed.). (1924), Vol 27, p. 443.

[17] Asimov, I. (1987), Vol 3, p. 768.

[18] Stern, F. (2003), p. 90.

[19] Stern, F. (2003), p. 92.

[20] Espasa Calpe (Ed.). (1924), Vol 27, p. 443.

[21] Stern, F. (2003), p. 92.

[22] Espasa Calpe (Ed.). (1924), Vol 27, p. 443.

[23] Sánchez Ron, J. M. (1992),p. 223.

 

 

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©Felipe Moreno Romero

fresenius1@gmail.com