Página principal Página anterior

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Proceso Haber-Bosch para la obtención de amoniaco

Introducción

 Si bien es cierto que el nitrógeno nos rodea por todas partes en la atmósfera, allí está presente en forma de elemento cuando para la mayoría de los organismos sólo es útil en forma de compuestos. Pero ocurre que el nitrógeno es casi inerte y difícilmente reacciona para formar compuestos. Así pues, a pesar de la omnipresencia del aire, el suelo es con frecuencia pobre en nitratos (el tipo de compuesto de nitrógeno más corriente) y éstos deben aplicarse en forma de abonos animales o fertilizantes químicos. Los nitratos son también componentes de la pólvora, y se utilizan indirectamente en la formación de los más modernos explosivos, como la nitrocelulosa y la nitroglicerina[1].

Las reservas de nitratos de la Tierra se mantienen gracias a la actividad de las tormentas. El nitrógeno y el oxígeno del aire se combinan en la proximidad de las chispas eléctricas para formar compuestos. Estos compuestos se disuelven en las gotas de lluvia y son trasportados a tierra. Por otro lado, ciertos tipos de bacterias utilizan el nitrógeno elemental del aire para producir compuestos nitrogenados. Pero a media que aumentaron las necesidades humanas de nitratos, tanto para fertilizantes como para explosivos, fue cada vez más difícil depender exclusivamente de las fuentes naturales[2].

A finales del siglo XIX el químico William Crookes afirmó en su discurso presidencial de la British Association que los suministros de fertilizantes de nitrógeno eran limitados y que para seguir incrementando el abastecimiento de alimentos, con el fin de detener la amenaza maltusiana[3], habría que buscar los medios necesarios para poder aprovechar la vasta reserva de nitrógeno presente en el aire. (....) El surgimiento de la industria de explosivos de Nobel, basada en la nitroglicerina y la dinamita, haría aumentar la demanda de ácido nítrico y, por consiguiente, de un método adecuado de síntesis a partir de nitrógeno[4]. Crookes apeló a los químicos para que acudieran al rescate: «La fijación del nitrógeno atmosférico es, por lo tanto, uno de los mayores descubrimientos que espera al ingenio de los químicos [...]. A menos que podamos considerar [la fijación del nitrógeno] como una de las certezas venideras, la gran raza caucásica dejará de ser la más importante del mundo y será aplastada, hasta dejar de existir, por unas razas que no tienen el pan de trigo como principal sostén»[5]. Si nos centramos en las necesidades de nitrógeno del país que más éxito tuvo en la síntesis del amoniaco vemos que en 1913 Alemania consumía 200.000 toneladas de nitrógeno al año, de las que 110.000 eran importadas en forma de nitrato de Chile[6] (la mayor parte de esa cantidad se empleaba en la agricultura para cosechas intensivas). Entre mayo de 1921 y abril de 1922, Alemania, con una extensión geográfica menor que en 1913, consumió 290.000 toneladas, y toda esa cantidad fue producida dentro de su territorio[7]. El proceso de Haber-Bosch hizo posible esta producción.

Pero el nitrógeno del aire, fijado como amoniaco, tiene otras utilidades además de fertilizante como hemos visto. Así, J. A. Harker señalaba en la reunión de la British Association for the Advancement of Science celebrada en Hull en septiembre de 1922 que «En caso de guerra, Alemania tendrá asegurada [gracias a la síntesis del amoniaco por el proceso de Haber-Bosch] los materiales básicos para una producción gigantesca de municiones, junto a los fertilizantes suficientes para permitirla producir una gran parte de los alimentos que necesita»[8].


[1] Asimov, I. (1988), pp. 187-188.

[2] Ibídem, p. 188.

[3] En su “Essay on Population” de 1798, Malthus afirmó que, como la producción de alimentos no podría seguir el ritmo de crecimiento de la población, la pobreza, el hambre, la muerte y la miseria eran consecuencias ineludibles de la vida. [Brook, W. H. (1998), p. 542]

[4] Brook, W. H. (1998), p. 543.

[5] Stern, F. (2003), p. 93.

[6] Producto preparado a partir de caliche. El caliche es una sustancia arenosa que aflora en abundancia, especialmente en el desierto de Atacama, al norte de Chile. Contiene nitrato de sodio y otras sustancias. Constituye la materia prima para la obtención del nitrato de Chile. [Real Academia Española de la Lengua. (1995). Diccionario de la Lengua Española. Edición electrónica. Versión 21.1.0. Espasa Calpe S.A.]

[7] Babor, J. A. y Ibarz, J. (1983),  pp. 614-615.

[8] Sánchez Ron, J. M. (1992), p. 224.

 

 

Página principal Página anterior

   

©Felipe Moreno Romero

fresenius1@gmail.com