Nota VI

Con frecuencia, antes del descubrimiento de los asteroides, se supuso que la región del sistema solar comprendida entre Marte y Júpiter debía de contener algún planeta tan pequeño que sería difícil de descubrir con el telescopio. Más aún cuando se descubrió una ley llamada ley de Bode que relaciona la distancia de un planeta al Sol con el número de orden del planeta mediante una regla simple. La siguiente descripción de la ley es la que aparece en el texto de Robert Stawel Ball, Historia de los cielos (1892): “Tómese la serie de números 0, 3, 6, 12, 24, 48 y 96, de los cuales cada uno, excepto el segundo, es el doble de la anterior; y, si añadimos cuatro á cada cual, tendremos 4, 7, 10, 16, 28, 52, y 100. Excepto el quinto de estos números (28), todos son marcadamente proporcionales á las distancias de varios planetas desde el Sol; y, en una palabra, las distancias son como siguen: Mercurio, 3’9; Venus, 7’2; Tierra, 10; Marte, 15’2; Júpiter, 52’9; y Saturno, 95’4. Aunque no podemos explicar por qué esta ley (conocida como ley de Bode) debe ser verdadera, el hecho de que lo es en gran parte en el caso de los planetas conocidos nos induce á preguntar por qué no puede haber también uno que efectúe su revolución alrededor del Sol á la distancia representada por 28.”

 

       

©Felipe Moreno Romero

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