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7x
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Acceso rápido a contenidos: Algunos datos biográficos de John Pembertón Secretismo de la compañía y forma de expansión
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La
ciencia es como la tierra; sólo
se puede poseer un poco de ella. Voltaire
Bajo la denominación
7X se esconde una fórmula secreta. Fue inventada en 1886 por John
Pemberton como parte de una bebida que acababa de inventar. Pemberton quería
lograr una bebida que se distinguiera de las demás y para ello experimentó
con una serie de saboreadores. Finalmente, encontró una mezcla formada
por siete sustancias (esencias) que le gustó y a la que dio el nombre
codificado de 7X. Había dado con una receta que se convertiría en la
bebida sin alcohol más vendida del mundo. Para publicitar dicha bebida
Pemberton puso el siguiente anuncio en prensa: ¡Deliciosa!
¡Refrescante! ¡Estimulante! ¡Vigorizadora! La
nueva y popular bebida que le servirán a
usted en el mostrador tiene las propiedades de la maravillosa planta
de coca y de la famosa nuez de cola Hoy día la bebida sigue llevando el nombre de esos ingredientes: la planta de coca, de donde sale la cocaína, y la nuez de cola, rica en cafeína. Pemberton era consumidor habitual de cocaína y no hay duda de que ciertos tónicos de la época llevaban cocaína. Así, de la mismísima reina Victoria se decía que era muy dada a beber algunos. El lector debe saber, para su tranquilidad, que ninguna de esas plantas proporciona ingredientes a las colas de hoy. John Pemberton nació en 1831 en Knoxville, en el estado de Georgia, Estados Unidos. Durante su vida fue inventor, empresario, químico y farmacéutico. Antes de concebir su famosa bebida ya había inventado varios productos que le proporcionaban una fuente de ingresos muy destacable. Entre ellos se encontraban el “Gran vigorizante del Dr. Sandorf” o el “Eureka Oil”, ambos patentados. Sin embargo, fue la Coca-cola la bebida por la que pasó a la posteridad, aunque no le duró mucho el disfrute de su invento ya que murió el 16 de agosto de 1888 a los 57 años de edad. La nueva bebida se vendió bien, sobre todo porque apareció en el momento más oportuno: la ciudad donde vivía Pemberton, Atlanta, acababa de votar a favor de la prohibición del alcohol. No obstante, la bebida siguió vendiéndose bien una vez que la prohibición fue revocada en la ciudad. Poco antes de su muerte Pemberton vende su fórmula al señor Asa Candler quien pronto se convertiría no solo en el hombre más rico de Atlanta y Estados Unidos, sino uno de los mas ricos del mundo. Para 1893 Asa Candler era el único propietario de la empresa Coca-cola.
Como
he mencionado antes, la cocaína no forma parte de la composición actual
de la Coca-cola. En 1906 la cocaína pasó a ser ilegal en los Estados
Unidos y los administradores de la empresa se apresuraron a retirarla de
la fórmula secreta de la Coca-cola. En cuanto a la composición de 7X, la
compañía mantuvo con celo su secreto durante décadas. De hecho, la
compañía dejó de vender Coca-cola en la India en 1977 debido a que las
leyes del país obligan a los fabricantes a decir qué hay en una bebida.
La compañía asegura que sólo sus dos ejecutivos principales saben
cuáles son y cómo hay que mezclarlos.
Este
secretismo en cuanto a la composición de la Coca-cola ha marcado también
la forma de expansión de la compañía en el mundo: buscar empresarios de
referencia en cada región, ofrecerles comprar el jarabe concentrado de
Coca-cola y tener la exclusiva para venderlo embotellado en su área de
influencia. La compañía madre se encarga de formar a sus socios
embotelladores y venderles el jarabe, además de ocuparse del marketing y
la publicidad. Los franquiciados, a cambio, fabrican el producto
(convirtiendo el jarabe concentrado en la bebida carbonatada) y se ocupan
de embotellarlo, distribuirlo y venderlo. En
Europa la fábrica principal de jarabe concentrado de Coca-cola se halla
en Irlanda, desde donde se suministra a las compañías de los diferentes
países europeos. En España el primer
embotellador de Coca-cola nació en 1951 en Barcelona. Actualmente hay
siete empresas embotelladores de Coca-cola en España. En estas
embotelladoras el agua tratada se mezcla con azúcar y se crea un jarabe
simple. Posteriormente, el jarabe concentrado (suministrado por la
compañía) se mezcla con el jarabe simple y con gas carbónico,
iniciándose el proceso de envasado. Los
ingredientes de las colas, tal y como podemos ver en la composición que
refleja un envase de Coca-cola son: Agua
carbonatada, azúcar, acidulante E-338, colorante
E-150d y aromas (incluyendo cafeína) La
composición tiene, por tanto, poco que pueda llamarse natural y en
realidad no es más que una disolución de productos químicos en agua
carbonatada. La mezcla 7X forma
parte, aunque no es la única, de los llamados “aromas (incluyendo
cafeína)” que aparecen en la etiqueta de un envase. Antes de conocer la
composición de dichos aromas, se puede analizar aquellos componentes no
conocidos que sí se mencionan expresamente en dicha etiqueta. El
acidulante E-338 es ácido fosfórico. El nivel de acidez de la Coca-cola,
necesario para que su sabor sea refrescante, se debía originalmente al
ácido cítrico, pero pronto se reemplazó por el ácido fosfórico, más
barato. Se conoce más el ácido fosfórico por sus sales, los fosfatos,
que se usan en los detergentes, o por ser el agente activo de los
limpiadores del óxido rojizo que se forma en la superficie del hierro
debido a la acción del aire húmedo (orín). Hace unas décadas, cuando
los parachoques, las rejillas de los radiadores y los faros de los coches
eran cromados, sus propietarios podían limpiarlos con Coca-cola ya que el
ácido fosfórico reacciona químicamente con el cromo y forma una capa
superficial dura de fosfato de cromo que protegía las partes cromadas.
Esta utilidad protectora del ácido fosfórico se usa todavía y muchas de
las pinturas antioxidantes se basan en él. Sin embargo, al contrario de
lo que pueda parecer no hay nada siniestro en el ácido fosfórico ni en
sus sales. Que las colas contienen un limpiador industrial es la pura
verdad, pero no es una razón para no beberlas. Cualquier fosfato que haya
en la comida (y los hay) se convierte en ácido fosfórico en las
condiciones de acidez del estómago. Por otra parte, todas las células
necesitan ácido fosfórico para funcionar y no importa de donde venga
(es, entre otras funciones, un nutriente esencial para la fabricación del
ADN, la construcción de los huesos y la formación de las membranas).
Como siempre, el secreto está en la moderación. El
colorante E-150d es llamado también caramelo de sulfito amónico. Es un
material colorante de composición compleja y químicamente no bien
definido. Se obtiene (en el caso de E-150d) por calentamiento de azúcar
mezclado con sulfito amónico o con una mezcla de anhídrido sulfuroso y
amoniaco. Es el colorante típico de las bebidas de cola, así como de
muchas bebidas alcohólicas, como ron, coñac, etc. La presencia de
amoniaco en el proceso de elaboración puede provocar la aparición de
sustancias malignas que pueden afectar al sistema inmune o producir, a
grandes dosis, convulsiones en animales. Por este motivo, el comité
FAO/OMS para aditivos alimentarios fija la ingestión diaria admisible de
este colorante en 200 miligramos (mg) por kilogramo de peso, es decir:
para un peso medio de 65 kg corresponderían 13 g de dicho caramelo
contenidos en una cantidad ingente de bebida de cola (unos 15 litros para
la cantidad de caramelo de la receta original de Pemberton).
Podemos
pasar ya al análisis de los llamados “aromas (incluyendo cafeína)”
que se mencionan en la etiqueta de un envase de Coca-cola. Parte de dichos
aromas han sido siempre de dominio público: la cafeína, por supuesto,
además de zumo de lima, esencia de vainilla y los siete componentes
(esencias) que forman 7X. La cantidad de cafeína que hay en una lata de
cola es de 40 miligramos (mg), la misma que en una taza de té, la mitad,
más o menos, que en una de café recién molido. El mismo volumen de
café instantáneo proporciona 60 mg. La dosis mortal de cafeína es de
unos 5000 mg de una sentada, cantidad contenida en 80 tazas de café
instantáneo o en 120 de té o en 120 latas de Coca-cola (40 litros). El
celo que la compañía Coca-cola tiene con respecto a 7X ha sido el
principal motivo por parte de terceros de adivinar su composición. La
dificultad del análisis es grande ya que las esencias naturales que
forman 7X están presentes sólo en cantidades muy pequeñas y cada
esencia consta de numerosas sustancias químicas saboreadoras. Además,
hay esencias parecidas que solo se diferencian entre sí en algunas
sustancias químicas mientras tienen otras muchas comunes. Sin embargo,
pese a la dificultad, las técnicas analíticas modernas pueden conseguir
analizar cualquier mezcla. Un buen intento, como veremos, se dio
en 1983 cuando William Poundstone publicó el libro “Grandes
secretos” en el que daba una lista de lo que él creía que formaba
7X: naranja, limón, nuez moscada, casia, cilantro, neroli y lima. En
1993, Mark Prendergast publicó la receta de 7X en su libro “Por
Dios, el país y la Coca-cola”. Según dice, la encontró en los
deteriorados restos de uno de los cuadernos de laboratorio de Pemberton.
La misteriosa 7X es una mezcla de aceites esenciales de limón, naranja,
nuez moscada, casia, coriandro, neroli y lima.
Todos
los aceites esenciales son más o menos volátiles y extraídos de las
plantas. Una vez refinados y purificados se pueden utilizar bien como
fuentes de compuestos, en cosmética o en alimentación. Quizá la esencia
de 7X menos conocida sea la de neroli ya que a la casia se le llama
también canela china y el coriandro es una denominación antigua del
cilantro. El neroli (también nerolí) es un aceite esencial extraído de
las flores del naranjo amargo. Posee uno de los aromas más exquisitos de
la naturaleza. Su nombre se debe a la princesa Ana María de Nerola
(Italia) que en el siglo XVI lo usaba para perfumar sus guantes, lo cual
extasiaba a los caballeros que besaban su mano. No
obstante, y pese a todo lo dicho, la empresa Coca-cola sigue afirmando que
es el orden en que se mezclan los ingredientes de 7X la clave para la
obtención de la “auténtica” Coca-cola y puede que todavía sea
verdad que sólo dos ejecutivos de la compañía sepan cuál es. Para
finalizar, la receta para preparar un galón (4’55 litros) de jarabe de
Coca-cola según la receta original de Pemberton (que aparece en varios
sitios de Internet): 1) Preparación del jarabe con los ingredientes básicosTomar 2400 g de azúcar y disolver en una cantidad suficiente de agua, añadir 37 g de caramelo, 3’1 g de cafeína y 11 g de ácido fosfórico. Aparte, embeber 1’1 g de hojas de coca descocainizadas y 0’37 g de nueces de cola en 22 g de alcohol al 20%; luego filtrar y agregar el líquido al jarabe anterior. Se obtiene así un jarabe que se reserva.
Tomar 0’47 g de esencia de naranja, 0’88 g de esencia de limón, 0’07 g de esencia de nuez moscada, 0’20 g de esencia de casia (canela china), una pizca de esencia de cilantro, una pizca de esencia de neroli y 0’27 g de esencia de lima. Mezclar todo en 4’9 g de alcohol al 95 % y agregar 2’7 g de agua. Dejar reposar 24 horas a 15 ºC para que se separe el estrato turbio. Recoger la parte clara del líquido y agregar al jarabe del paso primero.
3)
Preparación final del jarabe
Una vez añadida al jarabe la preparación 7X, agregar agua
suficiente para preparar un galón de jarabe (4’55 litros).
4)
Preparación de la Coca-cola
Mezclar una onza de jarabe (28’35 g) con agua carbonatada para
preparar 6’5 onzas de bebida (184 g). Después añadir 30 g de zumo de
lima, 19 g de glicerina y 1’5 g de extracto de vainilla. Parece
más sencillo acercarse al frigorífico y coger una lata de Coca-cola, sin
embargo no tendrá el sabor original de la receta que preparó Pemberton. ----------ooooOO0Ooooooo---------- Una
buena parte de la información que aparece en este artículo ha sido
obtenida de Internet. Sin embargo, el texto “Moléculas en una
exposición” de
John Emsley (Ed. Península, Barcelona, 2000) ha servido de referencia
para comprobar la veracidad de la información además de ser el
inspirador principal del artículo. |
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Felipe
Moreno Romero
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Enviado a “La Moraleja” (revista trimestral informativo-cultural editada por el colectivo “La Moraleja” de Villanueva del Arzobispo, Jaén). Publicada en el nº 49 de dicha revista, correspondiente al mes de septiembre de 2005, pp 40-41. |