Fundamentos teóricos de la valoración, 1/1

Fundamentos teóricos de la valoración

El valorador automático descrito en la figura nº 12 permite una derivación continua de la curva A = f(t), en donde A es la absorbancia de la disolución contenida en el vaso y t el tiempo de valoración. En efecto, una vez iniciado el flujo de valorante, la absorbancia de la disolución contenida en cada una de las cubetas representa dos puntos próximos de la curva A = f(t) separados por la adición de un incremento de volumen de valorante ΔV = ϕΔt, siendo Δt el tiempo que tarda la disolución en recorrer la distancia entre las cubetas. Además, en el transcurso de la valoración se establece en el circuito de flujo cerrado un gradiente de concentración lineal, (la concentración de ácido sin valorar aumenta linealmente a medida que nos alejamos del origen del circuito de flujo o vaso de valoración), y por ello el registrador da de forma continua la curva derivada ΔA = f(t). Esta curva alcanza un máximo de absorbancia cuando el pH de la disolución adquiere un valor determinado, siendo la localización de este máximo la base de la determinación analítica. Así, si valoramos dos disoluciones que difieren en un componente ácido y medimos la diferencia en el volumen de valorante consumido hasta alcanzar los máximos de absorbancia correspondientes a las dos disoluciones (igual valor de pH), podemos determinar la concentración del componente ácido que diferencia ambas disoluciones.

            Evidentemente, la detección de lo que ocurre en el vaso de valoración se realiza con un retraso de tiempo to debido a que la disolución debe recorrer la distancia que separa el vaso de valoración de la primera cubeta del espectrofotómetro. Además, el valor de ΔA en la curva derivada depende del intervalo de tiempo Δt utilizado para la derivación, del flujo de valorante y de su concentración.